Branding: ¿Te lo tomas en fiestas o en serio?

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Branding: ¿Te lo tomas en fiestas o en serio?

En realidad todos somos Marcas. Desde el mismo instante en que nacemos, con nuestras características físicas, nuestras actitudes (heredadas o cultivadas), y finalmente con el nombre que a todo eso le colocan nuestros padres. El punto de inflexión llega cuando decidimos vernos, pulirnos y vendernos como tales, como Marcas.

Haber alcanzado este nivel de conciencia, es lo que hace la diferencia entre Miguel Cabrera y cualquier pelotero recién llegado de Cuba a las ligas menores (marcas personales), entre Starbucks y la cafetería que acaban de abrir en alguna esquina del Doral (marcas corporativas), entre el Reino Unido y las remotas Islas Mauricio (marcas territoriales). No es que unas sean más ni menos que otras, pues todas tenemos el mismo valor, sino qué tanto se trabaja o no cada una con ese norte y esa pasión.

Para entender qué es Branding, primero hay que entender qué es una Marca. La Marca no es solo el impacto que genera un símbolo visual, la reputación de un nombre, una papelería o un empaque
bien diseñados: La Marca es un universo compuesto por estos y otros elementos, entre los cuales no podemos subestimar en absoluto los más esenciales como el Propósito que justifica nuestra existencia, el Producto que vamos a vender, la Historia que ese producto va a contar, los Activos (humanos y materiales) que enriquecerán nuestro Valor (experiencial, relacional y monetario).

El Branding simplemente es el proceso de construir ese Todo que es la Marca, administrando sistemática y estratégicamente cada una de sus partes. La razón de ser del Branding es lograr que tu espejo se mantenga nítido, es decir, que lo que la gente piensa de ti (su Percepción) sea reflejo fiel y exacto de lo que verdaderamente eres (tu Condición), sin dejar margen a ruidos que empañen o quiebren ese espejo.

Ser una Marca te saca del montón, dándote personalidad, identidad, identificación y sentido de pertenencia. Un Branding bien desarrollado saca a relucir la versión más plena y brillante de ti mismo, ese encanto propio que llama la atención, esas virtudes tan genuinas que convencen y enamoran. También te ayuda a organizar tus fortalezas y oportunidades, haciéndote más efectivo: ¿Cuándo no te ha pasado –por ejemplo– que no aprovechaste un valiosísimo contacto, porque no sabías o no recordabas que lo tenías?.

A través de iniciativas como el proyecto didáctico #DateAValer que venimos emprendiendo desde Venezuela, perseguimos dos objetivos centrales: El primero es masificar los conocimientos sobre Branding, a la vez que empoderamos a aquellos pequeños emprendedores que poseen grandes ideas. De hecho, uno de nuestros mantras reza: “No hay marca pequeña cuando hace lo ordinario extraordinariamente bien”.

El segundo objetivo es desbloquear los complejos teoremas que antes impedían esa masificación, impuestos durante largo tiempo por la academia tradicional y practicados por las corrientes corporativistas. Uno de ellos generalizaba entre Branding y Marketing, cuando ninguno es parte del otro, sino que son filosofías separadas con fines muy distintos: Mientras el fin del Marketing se limita al mero “vender”, el del Branding es Trascender, donde la venta ya no es una causa en sí misma, sino la exitosa consecuencia de la huella positiva que las Marcas dejen en el mundo y en la vida de quienes formen parte directa o indirecta de ellas.

Guy Kawasaki, experto en ayudar a las Marcas a que encuentren su sentido y su significado, defiende
que el propósito común de todas las Marcas no debe ser otro más que el de “hacer del mundo un lugar mejor”. La misión que cada una desempeñe, el ámbito en el que se desenvuelva, la manera como lo haga, son solo instrumentos en pos de dicho propósito. La gente no compra productos, compra las experiencias, sensaciones y beneficios que esos productos le aportan. El rol del Branding es acoplar hasta el más minúsculo detalle de la Marca para contribuir a que la experiencia sea coherente, única y –sobre todo– feliz.

Branding termina en “ing” porque es un proceso continuo. Ninguna marca es ni será perfecta, de serlo sería aburrida, e intentarlo a diario es lo que la mantiene siempre fresca, siempre con una nueva y buena historia que contar.

Autor:

Manuel Jirado 

@manueljirado 

2018-10-09T16:11:11+00:00Tema de Portada|