Hasta ahora, son muy pocas las experiencias sobre m-Learning que se han sistematizado y publicado, a diferencia de experiencias relacionadas con aulas virtuales, objetos de aprendizaje, entre otros. A pesar de que el uso de aparatos (cada vez más móviles) resulta ser una de las cosas más comunes que existen, su aplicación en la educación parece no convencer del todo. Algunos dicen que es un problema de estrategias didácticas, otros atribuyen su explicación a la importancia de los elementos atractivos de los cursos (como su diseño o activación de archivos multimedia), otros definitivamente solo lo condenan porque no les gusta.

Además de hacer un llamado a la comprobación científica y verificar que sucede con respecto a m-Campus como una experiencia personal, es importante conocer más a fondo lo que sucede en el aprendizaje de una persona cuando se somete a este tipo de experiencias. Lo cierto es que los Campus Virtuales tienen varias estructuras posibles, la que mejor se conoce es aquella donde se integra a partir de aulas virtuales, en donde se desarrollan cursos en línea o momentos para la gerencia en línea. En ambos casos, la creación de un aula virtual corresponde al primer paso de un largo procedimiento de gestión de temas, recursos y actividades. No basta solo con adaptar un aula virtual a las exigencias visuales de un dispositivo móvil; se trata de generar Campus Virtuales donde los procedimientos administrativos también se puedan realizar por celulares o tabletas. En fin, es un tema que amerita una dedicación más exclusiva. Solo las experiencias y el tiempo nos dirán si esta forma de ver los Campus Virtuales cobra vida y se materializa en un proyecto grupal o personal.

El tema de la calidad, también para los campus virtuales Como bien sabemos todos, el tema de la calidad es muy importante, sobre todo por las consecuencias que traen consigo el equivocarse en esta modalidad. Existen algunos criterios muy generales, a diferencia de los criterios de análisis para aulas virtuales o su gestión (cursos en línea); sin embargo, no deja de ser un tema que preocupa pues estos indicadores también pueden servir para tomar decisiones. Considero oportuno crear una escala de valores (criterios) para determinar la calidad de estos sistemas y de esta forma comenzar a revisar nuestros servicios. ¡Claro! El baremo creado estaría enfocado más en el usuario final, principal actor dentro de estos procesos.Algunos criterios pueden ser:

• Navegabilidad: criterios relacionados con el mapa de navegación del Campus Virtual. Su facilidad de recorrido marca una pauta importante en esta evaluación.

• Estructura: presenta los elementos informativos, interactivos y académicos de manera ordenada. La disposición coherente de los elementos  disminuirá el “shock virtual” de una persona frente a la plataforma.

• Comunicación Visual: relaciona el uso de colores, armonía de formas y espacios para el descanso de la vista. Su aspecto minimalista ayudará en la selección del mejor criterio.

• Multimedia: es importante presentar la información en diferentes formatos: imágenes, sonidos y vídeos para garantizar la mayor audiencia posible gracias a la propuesta multimedia.

No lo hemos visto todo

Aún queda un largo camino. No lo hemos visto todo, falta más. Todo se enriquecerá cuando tengamos la suficiente madurez para pisar el siguiente escalón (posterior a la adolescencia tecnológica); mientras tanto seguiremos construyendo sobre este sujeto activo y vital para el desarrollo de la Educación a Distancia: los Campus Virtuales.

Autor:

Rafael Martínez

@Rafaelmartinezc