En algún momento de nuestras vidas, hemos oído hablar de música, incluso la gran mayoría la ejecuta, la estudia y hasta podríamos decir que viven de y por ella. Esta hermosa y compleja actividad es completamente multidisciplinaria y aunque cada una de sus áreas es importante, hoy hablaremos del canto lírico.

   Este estilo de canto, se distingue del resto por la tesitura, la extensión vocal del cantante y las técnicas especiales para ejecutar los repertorios pensados para este particular tipo de práctica. A diferencia de los cantantes populares, en el canto lírico, el artista no puede elegir notas dentro de su zona de confort y esto se debe a que, las obras que presenta, son principalmente repertorio académico escrito por otros, repertorios donde la exigencia de trinos, matices, cambios de tempos o intervalos demuestra lo bella, cálida y angelical que puede llegar a ser naturalmente una voz.

  En ocasiones, los cantantes líricos son tildados de divos, ya que “imponen” ciertas condiciones para presentarse, desde el tipo de lugar, tiempo de preparación, cantidad de ensayos e incluso ¡Temperaturas de bebidas o lugar! y esto mayormente es por la gran dificultad de las obras a interpretar. Es normal que al escuchar un cantante lírico nos impresione el volumen de su voz, de hecho si vamos a un teatro o a un iglesia, que son lugares donde la acústica arquitectónica colabora, podremos observar que no utilizan micrófonos y esto gracias a su formación donde se les enseña a utilizar toda las cavidades de resonancia de su cuerpo.

   si en algún momento llegaste a pensar que escuchaste a un ángel en la tierra, ¡tranquilo!, seguramente estabas a unos pasos de un cantante lírico.

-Oreana Pabón.