El desarrollo de nuevas tecnologías en el mundo han sido el principal causante de que el campo de acción de fraudes a las empresas esté completamente abierto y sea aún más impenetrables e indetectable por las autoridades cibernéticas, ya que le permite al usuario la búsqueda de informaciones de cualquier tipo de forma mucho más sencilla que por lo medios tradicionales.

En el contexto actual, los fraudes son un mal sin exterminio que cada vez es más especializado y difícil de atajar, primordialmente por el incremento de los puntos de ataque por consecuencia de los avances que se presenta cada cierto tiempo hacia nuestra afortunada y bendecida red. Es por esta razón, que se hace indispensable que el empresario o emprendedor sepa reconocer y detectar los posibles riesgos a los que puede estar expuesto su negocio hoy en día.

Primer paso: Visualizar los registros en transacciones de distintos montos, ya que sirven como evidencia digital para identificar patrones de fraude.

Recomendación: Para poder detectarlo de forma eficaz y al momento debe conocerse el funcionamiento del día a día de la empresa, como por ejemplo: monitorear el número de transacciones y de comportamientos que entren en el rango de normalidad.

Segundo paso: Tener en cuenta los requisitos de las páginas web y/o aplicaciones.

Recomendación: En el ciberespacio existen diversas páginas que solicitan un sinfín de requerimientos, tales como: información personal, ubicación, tarjetas de crédito, entre otros., y es precisamente de estos sitios y/o aplicaciones que se sirven las personas para aprovecharse y recolectar datos importantes que les facilita la ejecución de actos que son vistos arbitrarios e ilegales por las leyes naturales como las aplicadas en la red.

Tercer paso: Tener parámetros de seguridad definidos dentro de la organización.

Recomendación: Desarrollar un manual de protocolo de seguridad para salvaguardar a la organización y/o empresa ante un acto de fraude así como también establecer una postura preventiva.

Mairim Aliendres