El mundo globalizado, el consumismo y la profun­da penetración de las Tecnologías de Información y Comunicación como recursos indispensables de vida, han determinado que las nuevas generacio­nes no se adapten o simplemente, no tengan tiem­po para asistir al aula de clases para adquirir una nueva capacidad.

Los horarios laborales, el caos en el sistema de transporte y la situación económica han hecho que cada vez sea más difícil llenar un aula de clases, así que muchos conocimientos se adquieren de mane­ra informal a través de Internet. Es por eso que los sistemas educativos han tenido que adaptarse a una realidad en la que la mayoría de las personas pasa gran parte de su tiempo frente al computador, y formalizar la enseñanza mediante esa vía.

Asistir religiosamente al aula de clases para for­malizar estudios es cosa del pasado, pues la tec­nología ha logrado automatizar la adquisición de conocimientos y llevarlos hasta tu computadora.

En varios países de Latinoamérica se ha incrementado cuantitativa­mente la matrícula de la educación superior, y para dar respuesta a esta demanda y presión social, el sector universitario experimenta una serie de transformaciones que se expresan en diferentes tendencias como: Aparición de universidades particulares, sur­gimiento de colegios especializados, creación de centros regionales con proyección hacia distintas regiones, instituciones de educación superior no universitarias y oferta académica por métodos no tradicionales, como la educación a distancia. La incor­poración de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) desencadenó en la proliferación de la educación virtual.

Durante este último tiempo, la Educación a Distancia ha ido abriéndose un espacio legítimo a escala internacional. En Panamá por ejemplo, el autor Juan Bernal en una investigación para la Universi­dad Especializada de las Américas en 2009, resalta lo siguiente: “La mayoría de universidades paname­ñas aún se sustentan en la mo­dalidad presencial como estrategia de transferencia y adquisición de conocimientos (69.5%). Sin em­bargo, siete universidades, el 30.4% emplean como modalidad funda­mental, la enseñanza a distancia. De especial mención en este caso dos universidades privadas que su nacimiento está marcado por esta modalidad; como son: UNIEDPA y la UNADP, con el uso de materiales convencionales impresos”. (p.223).

Panamá está dando sus primeros pasos en la incorporación de la educación a distancia, virtual y semi-presencial, con la tendencia a incrementar esta modalidad edu­cativa tanto en las universidades particulares como oficiales. La edu­cación virtual es también una oferta académica en ISAE Universidad, en la Universidad de Panamá y en la Universidad Tecnológica de Panamá.

En Venezuela por su parte, la Uni­versidad Católica Cecilio Acosta (UNICA) realiza oferta de carreras universitarias en distintas ciudades del territorio con un programa ba­sado -en su mayoría- en el esquema de las aulas virtuales. Ya en los últimos años, se cuentan cientos de egresados en Educación, Comuni­cación Social, Artes, Filosofía y TSU en Artes Audiovisuales, que son graduados en esta modalidad de estudios. Igualmente, la Universidad Católica Andrés Bello ofrece diplo­mados y cursos en modalidad semi-presencial, cursando las primeras horas del programa en la sede de la UCAB y el resto vía online.

Nuevo paradigma educativo

En la actualidad, la educación vir­tual es acoplada indistintamente en programas a distancia así como en los presenciales, y su aplicación comienza a ser cada vez más predominante. De hecho, las nuevas generaciones de estudiantes, que son nativas digitales, visuales e interactivas, no resisten por mucho tiempo a un docente hablando frente a ellos, ni informaciones de una sola vía. Cada vez más, se enfrentan a problemas reales basándose en la información existente en la web y están exigien­do crecientemente procesos “virtu­ales” de educación.

Los métodos de educación vir­tual suelen ser muy flexibles, pues ofrecen diversidad de po­sibilidades en tiempo y espacio, permitiendo el acceso a pro­gramas educativos a personas con intereses diversos, brinda estudios formales y no formales, sin estar sujetos a horarios regulares, lo que otorga la posibilidad perman­ente de actualización. Para ello, la propia institución y los pr ogramas que ofrece, deben responder a un modelo pedagógico que sustente y favorezca no solo el acceso a infor­mación sino que además concrete la posibilidad de transformarla en conocimiento.

Autor:

Scarlet Vivas

@scarlet_vivas