¿Qué hace pensar que todos nacimos para tener negocios prósperos o tan siquiera un negocio? Hay una verdad muy cierta: “Independencia” -llámela económica, moral, racial, espiritual, cultural, territorial o como quiera llamarla-, pero dentro de cada ser humano existe esa necesidad de ser independiente del resto. Es difícil escuchar esto porque, a pesar de los esfuerzos y de que se han escrito leyes y firmado acuerdos entre países y hombres, no logramos ser completamente independientes; esto se debe a que estamos regidos por leyes escritas que podemos leer y otras que solo la intuición nos permite ver.

¡Es cierto! Y está a la vista de todos (aunque la indiferencia es una manera de no ver): siempre en cada circunstancia de la vida que llevas estas leyes están presentes y es una pérdida si no te das cuenta; por eso hoy me doy a la tarea de dejarte estas líneas que te pueden ayudar en el transito terrenal de esta existencia que llamas tuya, pero que a fin de cuentas compartes y afecta a todos los que te rodean.

Adoptar una apariencia maleable te permitirá mantener una capacidad de adaptación y estar en movimiento; el poder solo puede prosperar si es flexible en su forma. La mejor manera de protegernos es ser tan fluidos como el agua, no tomándose nada de forma personal.

Lo vemos a diario con los grandes líderes de nuestro mundo: para lograr llevar una corona hay que saber manejar muy bien las cartas. Por eso la adaptación forma una parte crucial en este aspecto. El agua se amolda perfectamente al envase donde se vierta y de igual manera sigue siendo agua; sé tú, pues, como el agua: moldeable pero sin perder tu esencia.

Tenemos que aceptar que nada es seguro y no hay leyes fijas. Transformar la cara en una mascara sin forma definida enfurecerá y desorientará a los intrigantes colegas y oponentes. No olvides que tu éxito dependerá de tu adaptación y de tener una ideología flexible.

Reflexión:
Yo soy la conciencia de prosperidad que cambia en este acto mis patrones y amplifica los horizontes de mi vida para llenarme de abundancia. Yo soy la inteligencia infinita guiada por el universo para vivir en abundancia. Desde hoy utilizo mis pensamientos para crear mi realidad próspera y abundante. El universo es infinito y veo abundancia en todas partes.

Autor:

Edith Mendoza