Alrededor del siglo III a.C, específicamente en el periodo helenístico, los helenos consideraron que había un conjunto de obras arquitectónicas que eran dignas de ser visitadas, desde ese entonces comenzaron a realizarse listas que enumeran estos lugares, pero no fue hasta el siglo XVI cuando el pintor neerlandés maerten van Heemskrerck realizó siete cuadros en los que representaba a las siete maravillas.

  En su totalidad son 7 las obras monumentales que existían en la edad antigua. Los cronistas helenos que las seleccionaron, principalmente conocían el imperio de Alejandro Magno, por lo que es notable que la gran mayoría de las 7 maravillas se encuentren dentro de ese espacio, si en algún momento llegaste a preguntarte porque no figuran en esta lista otras grandes construcciones  u obras arquitectónicas de la antigüedad, de América o el Lejano oriente, es precisamente por eso.

  Estas siete majestuosas obras son:
– La Gran Pirámide de Giza: Aproximadamente fue construida 2570 a.C. Es la tumba del faraón Keops y se encuentra en Giza, Egipto  

– Los Jardines Colgantes de Babilonia: Se encontraban en lo que actualmente es Iraq y fueron elegidos por orden del poderoso rey Nabucodonosor II.

– El Templo de Artemisa: Se encontraba ubicado en la ciudad de Éfeso (actual Turquía). Originalmente data del 550 a. C. El templo fue destruido, pero por orden de Alejandro Magno se reconstruyó a fines del siglo IV a.C.

– La Estatua de Zeus: Creada en el año  430 a. C. por el célebre escultor Fidias, se encontraba en el templo de Zeus en Olimpia, Grecia. Su impactante obra fue destruida unos 800 años después.

– La Tumba del rey Mausolo: Se trata de un impactante templo funerario en la antigua ciudad griega de Halicarnaso, que actualmente es Turquía, en honor al rey Mausolo.

– El Coloso de Rodas: Fue levantado a comienzos del siglo III a.C, en la entrada del puerto de la Isla de Rodas. Con tan sólo 66 años de duración, fue la maravilla que menos perduró, 

– El Faro de Alejandría: Su construcción data de entre 285 a. C. y 247 a. C.  por Sócrates de Cnido para Tolomeo II. Se ubicaba en la isla de Pharos, cerca de la ciudad de Alejandría (actual Egipto)