Emprendimiento: Una cuestión de actitud

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Emprendimiento: Una cuestión de actitud

Se incentiva y se le da mucha importancia al ya famoso espíritu emprendedor; hay muchas instituciones gubernamentales y no gubernamentales, además de fundaciones, que promueven esta actividad como la solución a muchos problemas económicos y sociales. Incluso en varias universidades, especialmente en las Escuelas de Negocios y Carreras de Administración, se postula, casi como un objetivo, el que sus egresados creen sus propias empresas.

Se motiva el espíritu empresarial dándole mucha importancia a las condiciones personales del futuro emprendedor, como: aspectos psicológicos, habilidades, competencias, actitudes, valores, etc. Se ha llegado a decir que la actitud lo es todo a la hora de emprender.

Muchos autores señalan, con diferentes palabras, que para ser un emprendedor se requiere tener cierto perfil, ciertas
aptitudes y ciertas características de personalidad. Se habla de ser creativo e innovador; enfocado a concretar; ser lider; perseverante y tolerante a la frustración; previsor y solucionador de problemas e interesado en el desarrollo personal y profesional continuo. Si tienes todas estas habilidades, ¡no esperes más!; estás listo para emprender tu negocio, Pero si no las tienes, no te desanimes; todas ellas pueden ser aprendidas.

Uno de los estudios más conocidos corresponde al profesor de la Universidad de Harvard, David McClelland, un psicólogo especialista en motivación humana y emprendimiento que determinó una lista de diez elementos de los comportamientos cruciales para que un emprendedor tenga éxito en su empeño productivo. Estos son: 1. La búsqueda de oportunidades e iniciativa, 2. Persistencia, 3. Cumplimiento de los compromisos, 4. Exigencia de calidad y eficiencia, 5. Toma de riesgos calculados, 6. Fijación de metas, 7. Búsqueda de información, 8, Planificación
y seguimiento sistemático, 9, Persuasión y redes de apoyo y 10. Independencia y autoconfianza. Esta lista destacaría los comportamientos cruciales para que un emprendedor tenga éxito en su empeño productivo, Incluso, a partir de esta conclusión se creó un programa basado en las diez características asociadas al emprendedor exitoso, que se denomina EMPRETEC y es promovido por las Naciones Unidas.

Esta motivación por el logro está muy orientada a países desarrollados o a estratos relativamente altos. Por eso resulta interesante hacer la distinción entre emprendedores por necesidad y los emprendedores por innovación; los primeros son claramente el resultado de las crisis económicas recurrentes en nuestras economías, que terminan por aumentar el desempleo y, con ello, la necesidad de generarse ingresos. Se asocian a personas de bajo nivel educativo, se ubican en sectores tradicionales donde la inversión inicial es pequeña (así como los rendimientos), y su cliente final es el público general. Estos empresarios de supervivencia no son negativos para un país, pero suelen ser temporales, sus negocios no crean gran valor añadido ni se orientan a un alto crecimiento, y el contexto del nivel de desarrollo es otra limitante.

En América Latina, la mayor parte de los emprendimientos no surgen por innovación sino por necesidad y existe en ellos una alta tasa de mortalidad temprana, como lo demuestran los estudios del Global Entrepreneur Monitor. Por ello, muchas veces las características y factores señalados como un perfil del emprendedor no siempre se dan en la práctica ya que corresponden más bien a los emprendimientos por innovación.

Pero, en ambos casos, se suele no darle importancia a lo fundamental del emprendimiento: ¿La idea de negocio que tiene esta persona, con todas las competencias deseables, es realmente una oportunidad de mercado real y viable?… ¡No confundir una idea con una oportunidad de negocio!

Como se sabe, la tasa de fracasos de Pymes y microempresarios es bastante elevada y realmente pocas empresas sobreviven los dos años, y no precisamente por los empresarios  -que pueden tener todas las condiciones recomendadas-, sino por razones generalmente atribuibles a temas relacionados con las innovaciones propuestas y la comercialización de las mismas. Por eso, los cursos y programas de emprendedores deberían hacer mucho más énfasis en entregar elementos para identificar oportunidades de negocios y proporcionar mecanismos y metodologías para validar esas ideas, y -especialmente- facilitar su transformación en innovaciones aceptadas por el mercado.

Los futuros empresarios deben tener muy claro el problema a resolver y la descripción de la necesidad existente, asi como la solución que proporciona la nueva empresa (incluyendo los atributos que lo hacen posible), ya que a partir de ese conocimiento, se desarrollan las características, ventajas, beneficios, valores agregados, posicionamiento y estrategias de mercadeo y ventas necesarias.

La mayoría de errores y fracasos de nuevos empresarios son por no haber estudiado realmente, si lo que proponen responde a una necesidad real del mercado por la cual existe una demanda y el determinar el cómo podrían ofrecerla (el producto y su comercialización). Es común que muchas empresas se creen sobre la base de una capacidad o conocimiento; es decir, de un know-how y no de una necesidad realmente identificada, evaluada y confirmada del mercado; o sea, de una verdadera demanda. No se trata de venderlo que queramos vender, sino lo que nos quieran comprar.

La empresa que no sea capaz de cambiar, de modificarse a si misma para adaptarse a las nuevas circunstancias presentes y futuras, corre el riesgo de estancarse o desaparecer. Para evitarlo y, por el contrario, crecer, se requiere de la capacidad de generar cosas diferentes y originales; es decir, de la creatividad, no sólo para solucionar problemas o aspectos que afecten negativamente la compañía, sino para indagar sobre nuevos enfoques de gestión que permitan buscar, construir o aprovechar oportunidades para sobrevivir y progresar. Así lo cree Peter Drucker, quien -con su gran claridad expresa que el empresario innovador se basa en los mismos principios, aunque el empresario sea una gran institución o un individuo que comienza solo su empresa arriesgada. Hace poca o ninguna diferencia que la empresa sea comercial o una organización de servicios públicos; ni siquiera si la empresa es gubernamental o no. Las reglas son casi exactamente las mismas:” lo que sirve y lo que no sirve, las clases de innovación y dónde buscarlas”. Hay una disciplina, que se podría llamar “gerencia empresarial innovadora”, teniendo claro que en cualquier puesto se puede ser un líder innovador o un burócrata, ya sea en empresas de bienes o servicios, públicas o privadas, grandes o pequeñas.

Entonces, ¿Qué es ser emprendedor?: Es una persona que ayuda a identificar y desarrollar ideas, orientando y liderando el proceso mediante el cual éstas se transforman en innovaciones, ya sea en empresas establecidas o nuevas; y para ello se requiere de personas motivadas con ciertas condiciones señaladas por la literatura. Desde el punto de vista personal es una forma de vida, una alternativa de realización personal, una manera de poner a prueba la capacidad de trabajar, de competir, de innovar, de ganar, de lograr objetivos y sueños; una forma de progresar y aportar, pero esencialmente es una persona capaz de identificar ideas de oportunidades de negocio; es decir, innovaciones (productos o servicios) a ofrecer en el mercado.

Autor:

Manuel Alejandro Arratia

2018-10-09T16:11:01+00:00Tema de Portada|