Con la presentación de los primeros filmes “La Llegada del Tren a la Estación Ciotat” y “La Salida de la Fábrica”, el 28 de diciembre de 1895, por los hermanos Louis y Aguste Lumiére, en Francia, el cine nació y se convirtió en un medio de expresión artístico para la transmisión de múltiples historias. A consecuencia de aquellas proyecciones audiovisuales, las personas se encontraban ante un nuevo formato que permitía contar las historias y acciones de los personajes de una manera más real y creíble, al comienzo, estos filmes poseían pocos minutos de duración y se basaban en escenas sencillas que reflejaban la cotidianidad de los individuos.

En este sentido, el auge del cine adquirió mayor posicionamiento entre el gusto del público asistente. Los filmes obtenían más demanda y lograban ser aceptados por el público. Sin embargo, la repetición de las historias y la falta de consistencia en los argumentos generaban relatos débiles que dejaban ver las fallas que poseían. Por estas razones, escritores y directores de aquella época se encontraban ante un conflicto de índole narrativo, en donde llegaron a la conclusión de que el cine necesitaba de tramas sólidas y otros atributos que sustentaran las odiseas y proezas de los personajes.

De esta manera nació el cine musical a finales de los años 20, el primer filme que impuso este género fue “El Cantante de Jazz” (1927), este sirvió para demostrar la madurez técnica que el cine había alcanzado para la época. Inmediatamente, este nuevo género se convirtió en un éxito siendo la película de Harry Beaumont “La Melodía de Broadway” la ganadora del premio Oscar en el año 1929. Ya para las décadas siguientes el cine musical se convirtió en el favorito del público, creando películas clásicas como “Sombrero de Copa” (1935), “Un Día en Nueva York” (1949), “Cantando Bajo la Lluvia” (1952), “Mary Poppins” (1964), entre otras.

La premisa de los personajes en las películas musicales es una sola, relatar su historia incluyendo canciones que permitan dar un enfoque diferente y didáctico al espectador. A pesar de que la estructura narrativa sea elemental y tal vez poco original, el cine musical no escatima en el desarrollo de sus personajes, proveyéndolos de personalidades atrevidas y diálogos bien estructurados.

 

Autor(a):

Gustavo Sequera