El mundo está cambiando. Las formas de expresarse y, sobretodo, las vías de expresión se han ampliado considerablemente con respecto al siglo pasado. Lo que antes parecían temas apartados de los foros de discusión por su tinte polémico, hoy en día parece que no hay tema sobre el que no se pueda debatir en la opinión pública. Es por ello que, un tema como la igualdad de género se ha vuelto una conversación frecuente, tanto en medios de comunicación como en cualquier sitio de convivencia social.

El hecho de que se pueda opinar acerca de la igualdad de género, ya de por sí muestra un avance social interesante, pero que no deja de lado el hecho de que dicha igualdad todavía parece lejana en muchas partes del mundo. No obstante, el opinar acerca de esta lucha sin saber realmente de qué se trata es una de las razones por las que se tiene una mala imagen acerca de qué se trata esta igualdad
de sexos. Según las Naciones Unidas, la igualdad de género se refiere a la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades para las mujeres, hombres, niños y niñas. Esto es un principio jurídico universal, encargado de plasmar que el sexo de una persona no debe ser una variante para impedirle o negarle algún derecho.

Erradicar la desigualdad histórica

Esta igualdad de género promueve una equidad real que pueda, en cierta medida, corregir años y años de desigualdad contra el sexo femenino, reflejado en diferentes ámbitos laborales y políticos. Debido a esto, esta lucha ha sido criticada porque su trabajo se centra en trabajar en pro de los derechos de millones de mujeres que se ven acosadas diariamente por el hecho de ser consideradas como parte del “sexo débil”, y es ésta la razón por la que muchos detractores afirman que la igualdad de géneros solo beneficia a las mujeres, dejando de lado los derechos de los hombres.

Pero, los defensores de la equidad de género se mantienen firmes en la postura de que para alcanzar la igualdad, primeramente, hay que darle el lugar que se merecen las personas que han sido perjudicadas a lo largo de los años por un sistema que otorga privilegios en base a factores alejados de la capacidad y aptitud, los cuales deberían ser, sin dudas, los principales tópicos evaluativos para conceder puestos laborales en sus distintas ramas y respetar los derechos de cada ser.

¿Es posible lograrlo?

“Pensar” y “lograr” son palabras que en un contexto real, tal vez no estén tan cerca entre sí. Los trabajos y campañas que se han venido realizando para promover la igualdad entre hombres y mujeres han sido masivos durante la presente década, logrando muchos avances en sus objetivos, aunque esto no signifique que verdaderamente se esté cerca de lograr una equidad de derechos y oportunidades entre unos y otros. Así como se ha planteado este movimiento, en el siglo XXI han nacidos otras luchas sociales de minorías, que desean que su voz sea escuchada. Entre ellos se encuentran la lucha por los derechos de los homosexuales, o la pelea moral para evitar el menosprecio hacia los discapacitados. Estas luchas también se han convertido en abanderadas para defender las causas de millones de personas que no aceptan que aun en la actualidad haya tanta ignorancia acerca de temas que todavía son denominados tabúes.

Esta pelea parece que no va a acabar pronto, ni que el camino se haga más fácil con el pasar del tiempo, inclusive, siendo rigurosos, se puede prever que pasarán muchísimos años hasta que se pueda considerar que se está cerca de lograr la meta de una sociedad donde ni tu género, ni tu preferencia sexual, ni tus capacidades físicas, ni tu color de piel, puedan afectar tus derechos o impedir el rato respetuoso que cualquier persona merece. Definitivamente, esta lucha no está cerca de terminar, pero eso no es motivo para rendirse ni para pensar que no se puede lograr. Todos tenemos derecho a expresarnos, a sentirnos cómodos con nosotros mismos, y a vivir en paz sin hacerle daño a nadie. Recuerda, la lucha por la igualdad de género, es la lucha por un mejor mundo.

Autor(a):

Ronald Tamayo