La procrastinación es el acto de posponer tareas o situaciones que es necesario realizar y sustituirlas por otras más agradables o placenteras. Según expertos, la procrastinación no solo es un problema común que afecta, en especial a estudiantes y académicos, también es uno de los problemas más serios de la educación.

La procrastinación es más común entre la gente más impulsiva, propensa al perfeccionismo, abrumada por las expectativas que tienen los otros de ella y temerosa del fracaso. Afecta más a los jóvenes, pues los adultos solemos controlar mejor nuestras emociones a medida que el cerebro se desarrolla.

Una de las razones por las que aplazamos lo que debemos hacer es que las metas que nos proponemos a menudo son muy grandes y vagas, lo que las hace intimidantes y desagradables. Así que, en lugar de proponerte «ponerme en forma» o «escribir una novela» prométete «ponerme el atuendo de trotar» o «decidir el nombre del personaje principal».

Si procrastinas porque no encuentras el momento adecuado, ten en mente que si no encuentras el momento adecuado, posiblemente no lo haya. Si esperas que éste llegue, nunca lo harás. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Además, las consecuencias de postergar cosas como decirle a nuestra pareja cómo nos sentimos o disculparnos con alguien, son muy negativas. Cuanto más tiempo esperes más se agravará el problema y menos posibilidades tendrás de solucionarlo. Así que, ten en mente que cualquier momento es bueno para este tipo de cosas.

A veces procrastinamos, simplemente, porque no vemos el momento adecuado para hacer la tarea. Por ejemplo, puede que no encontremos el momento para decirle a nuestra pareja lo que sentimos, o para visitar a nuestros familiares, o para disculparnos con alguien. Comunicar algo incómodo o desagradable a alguien que nos importa siempre resulta difícil, tenemos miedo de cómo reaccionará.

 

Autor Gustavo Sequera