Si hay algo que ha cambiado la manera de vivir la vida durante los últimos años, es la tecnología, que le ha dado un giro a las costumbres que hasta inicios de este siglo, parecían imposibles de alterar. La tecnología ha calado muy dentro de la sociedad, convirtiéndose en algo fundamental para el día a día de las personas. Desde los artefactos electrónicos de cocina o herramientas, hasta las computadoras y celulares; todos estos cumplen una función bastante necesaria en el desenvolvimiento del mundo actual.

Ahora bien ¿esta constante necesidad tecnológica es buena para las personas? pues habría que ver su impacto en uno de los núcleos más fundamentales de la sociedad: La Familia. Este es el entorno social más importante para el ser humano, pues es aquí donde se empieza a desarrollar y dar sus primeros pasos para convertirse en una persona apta a convivir con el mundo exterior. En esta, siempre se ha visto como una costumbre las actividades que fomentan la convivencia familiar, como las reuniones, pláticas, viajes, fiestas o hasta una simple cena al final del día.

No obstante, con la aparición de la tecnología han surgido ciertos factores que han sido positivos y negativos para las familias, según la forma en que se evalúe. Por una parte, los momentos familiares se han visto afectados, ya que, algunos aparatos suelen captar más la atención de la mayoría de los integrantes del núcleo familiar, haciendo que se pierda ese contacto directo y constante entre los padres, hermanos y demás miembros. A la hora de comer, los jóvenes están más pendientes de su celular o del televisor, en lugar de conversar y expresar lo que están viviendo, con el resto de la familia. Ocurre lo mismo en las fiestas, la mayoría se reúne en pequeños círculos para interactuar mínimamente, mientras se concentran más en revisar sus redes sociales. Pero… no todo es negativo. La tecnología, sobre todo la ligada a la informática, ha permitido a muchas familias unirse y volver a verse después de mucho tiempo, a través de aplicaciones como Whatsapp o Skype, que pueden enviar mensajes en tan solo instantes, o en el mejor de los casos permiten ver a través de videollamadas a alguien con quien no puedan encontrarse en persona por la distancia que los separa. También, cuando la familia sabe aprovechar la tecnología, puede propiciar actividades divertidas que incluyen artefactos como micrófonos, equipos de sonido, o cámaras que capten los momentos de felicidad y unión en el entorno familiar.

Entonces ¿La tecnología es positiva o negativa?, ¿Separa o une a las familias?

Hay que ser realistas y aclarar que dicha tecnología fue creada por el ser humano, y es el mismo ser humano quien debe decidir qué uso darle a la tecnología en su vida y en su círculo social. En este caso, la familia es quien debe imponer los límites del uso de la tecnología en el hogar, para que no termine afectando de manera negativa al grupo, sino que por el contrario, ayude a fortalecer sus lazos, ya que, si se mira desde otro punto de vista, los avances tecnológicos son una excusa perfecta para unir a las diferentes generaciones de la familia, porque… ¿quién no le tuvo que explicar alguna vez a su papá cómo encender la computadora? o ¿quién no tuvo que aprender junto a toda su familia a usar algún aparato nuevo en el hogar? Así que ya lo mejor, es no poner excusas, o enfocarse en lo negativo, se deben aprovechar los avances en beneficio de nuestra familia; todo tiene su lado bueno y su lado malo, lo importantes es el equilibrio que le encuentre cada uno, y más aún si el beneficio es para unir al entorno más importante de la vida, ¡la familia!

No es que la tecnología sea nuestra enemiga, es el modo en que la usamos, tal vez sea el ritmo de vida tan vertiginoso que llevamos, el cual nos impide tener un contacto más cercano con la gente, pero es bueno que de vez en cuando nos demos un tiempo para cambiar de aires y nos “desconectemos” un rato.