La música en general, pero, muy peculiarmente, la música clásica, siempre se le ha conferido innumerables beneficios. En otras particularidades, se dice que ayuda en la disminución del estrés, la ansiedad, mejora el estado de ánimo e incluso, influye positivamente en las plantas y animales. Aquí daremos un recorrido por algunos y más relevantes beneficios comprobados que otorga el escuchar música clásica:

  1. Escuchar música influye en nuestro estado de ánimo de forma favorable, al liberar endorfinas, la muy popular y adorada “hormona de la felicidad”. Involucrando en esta ecuación al cerebro y ayudando o contribuyendo a reducir el dolor y la ansiedad.
  2. Por otro lado, se ha demostrado la influencia positiva de la música clásica para combatir ciertas enfermedades, ya que, existen ciertos desórdenes neurológicos que, si bien no tienen cura, utilizan la música como un tratamiento estabilizador viable, como el Alzheimer, enfermedad de Parkinson, síndrome de Tourette y diferentes formas y grados de autismo.
  3. También, escuchar música clásica puede combatir el insomnio, algunas fuentes aseguran que, “Los ritmos y patrones tonales de este tipo de música crean un estado de ánimo meditativo y ondas cerebrales lentas”, lo cual ayuda a crear un estado de impasibilidad o tranquilo, ayudando a dormir más rápido y cómodo.
  4. Por supuesto que, si escucharla trae una suma de ventajas, es de esperarse que, tocarla también sea de provecho, mejorando la capacidad de aprender nuevos idiomas. Según Northhwestern University de Illionios, las conexiones cerebrales que se producen cuando se toca un instrumento musical pueden ayudar e influir en la fluidez del habla, la lectura y la comprensión de otros idiomas.
  5. Según algunos estudios, el escuchar música suave un par de veces por semana reduce los niveles de estrés y ansiedad, al ser así, esto repercute positivamente en la disminución de la presión arterial. Conforme a análisis de especialistas, entre la música clásica, jazz, pop y rock, quienes escuchan música clásica tenían niveles bajos de presión arterial, en contras a las personas que consumían más géneros musicales con otros ritmos.
  6. Escuchar y tocar música clásica y, por tanto, dominar el lenguaje musical, mejora en gran medida el rendimiento académico, teniendo como resultado bajas posibilidad de fracaso escolar. Se ha demostrado la eficiencia de la música a la hora de inculcar disciplina, constancia y rigor, en las personas que la practican.
  7. Se ha demostrado que la música clásica ayuda a la superación de la dislexia. Estudiar el lenguaje musical o tocar el piano ayuda a incrementar la coordinación de las personas disléxicas.
  8. Por último, se denomina “Efecto Mozart” a la serie de supuesto beneficios que propicia el escuchar desde temprana edad la música compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart, que supone mejorar de forma temporal el racionamiento espacio-temporal y la memoria a corto plazo. No obstante, dicho efecto sigue siendo objeto de estudio y existen numerosas opiniones que lo ponen en duda.

La música clásica no es milagrosa, pero, a través de la práctica y estudio de algún instrumento musical o escucharla con cierta periodicidad, puede ayudar a encaminar la perseverancia, atención y disciplina de las personas con déficit de atención, volviéndose así, innegables sus grandes y favorecedoras virtudes.