Si bien es cierto que los cambios tecnológicos contribuyen en muchas áreas de estudio, no es de sorpren­derse que en esta era, el marketing tenga una gran intervención en el ámbito digital, no solo porque realiza la comercialización y publicidad, así como el manejo de plataformas web, sino que también se ocupa de la captación cualificada y cuantificada de prospectos y clientes.

Estamos delante de un mundo con­sumista, exigente y con fácil acceso a la tecnología, determinante base para lo que podríamos llamar Neuromarketing on-line, un término generado al relacionar el libro Com­pradicción de Martin Lindstrom, quien basa su teoría en analizar la neurociencia y la comunicación subconsciente con la intención de predecir la conducta de las personas con las nuevas estrategias de mer­cadeo al alcance de un click.

Este mundo virtual, indiscutible­mente se compone de personas que quieren ver más información, estar en contacto permanente con otras personas, en compartir y desarrollar mecanismos de comunicación que no son usuales en conversaciones personales, en consumir lo que está en su pantalla, lo que llega por mail, o lo que a simple vista nos causa curiosidad, y es ahí donde se genera la exigencia, donde el nivel com­petitivo de marcas que llegan visu­almente por la red te da la opción de elegir específicamente lo que quieres y de jerarquizar tu gusto y sentirte identificado con una marca respectiva.

Pero ¿Será esta metodología, una manera intencional de hacer llegar la información a tu cerebro?Según Martin Lindstrom, el Neuromarket­ing es el medio más eficaz de lograr identificar un mercado objetivo y a la vez darle gusto a los clientes con lo que realmente quieren, supliendo la necesidad de consumo y exigencia de la gente. Una de las maneras de manejo de información del subcon­sciente es el ejemplo de las neuronas espejo planteado por el autor, punto en el que se empieza a ligar el tema con el marketing on-line.

El acceso impersonal de alguna manera hace que la confianza se genere no de usuario a vendedor, sino de publicidad, indi­rectas y mensajes subliminales hacia el cerebro del cliente. Y es así como hay infinidad de metodologías usadas por las grandes superficies de e-commerce, plataformas en red, redes de con­tenido, herramientas sociales y analíticas que le facilitan a las empresas meterse en el cerebro de las personas, interviniendo en nuestras decisiones de compra por cualquier marca.

Quizá cuando nos preguntamos, si la metodología de hacer lle­gar la información al cerebro es intencional o es casualidad, nos damos cuenta que una empresa no arriesgaría ni invertiría millones en marketing online sabiendo que no tiene una ga­nancia, y cuando empiezas a conocer qué hay detrás de las re­des, las nuevas plataformas de ayuda para colocar información indirecta en tu cerebro e incitarte a consumir, te das cuenta que, si lo ves como gestor y estratega de mercado, la esencia del proceso se refleja en los resultados, la investigación y el arduo trabajo que realizan estas personas para llegar a los cli­entes. Si lo ves como cliente, te das cuenta que muchas veces dejaste de querer algo que consumías solo por el hecho de es­tar sentado frente a un computador la mayor parte del tiempo, y toda la información, búsquedas, datos, comunicación está in­fluenciada por personas que quieren venderte y convencerte de que su producto o servicio es el mejor.

Quizá dejamos a un lado nuestros gustos y nos volvimos adictos a exigir sobre las exigentes propuestas que nos ofrece la red.

Autor:

Melany Páez Canon

@melypaez