Oriana Nuñez

Personajes decididos, sintonías joviales y un gran manejo de escenarios fueron más que suficientes para llenar una fórmula que solo Pixar sería capaz de manejar. La historia del cine lleva su nombre en cada rincón y la pantalla grande luce pequeña detrás de el gran éxito de sus proyecciones; de donde los más pequeños, y toda una revolución de edades, se deleitan ante los divertidos mensajes de la firma. 

Todos conocen el nombre que ha llevado a las salas de cine un sinfín de celebridades animadas, pero muy pocos recuerdan al hombre detrás del foco. Woody, Sullivan, Alegría, Miguel, Remmy y Bob son solo algunos de los brillantes personajes que fueron trazados fielmente por la imaginación de Pete Docter y su equipo de trabajo. 

El sueño que hoy día recae en los espectadores, emerge muchos años atrás cuando un joven Walt Disney decide crear la compañía que destacaría como pionera en el cine generado por imágenes artificiales. Un mercado que, desde su origen y por concepto, se presta a romper todas las barreras con un único aliado potencial: la tecnología. 

Aun así, su origen llega años más tardes cuando el destino, y una recomendación de un profesor del Instituto de Artes de California (CalArts), llevaron a Pete Docter a una cita con John Lasseter, quien le ofreció un puesto en una pequeña compañía de nombre Pixar que buscaba abrirse en camino en la animación. Doter, sin considerar el gran impacto que esto podría aproximar a su sereno campo y con el sueño de participar en el auge de las películas de Disney, decide creer en estas bases y entra en las redes de la gigante compañía. 

Un sueño que en poco tiempo le llevaría a coescribir y animar, con sus propias manos, la primera cinta de animación creada completamente por computadoras: Toy Story. El film no solo sentó las nuevas reglas en la industria y es que cambió para siempre la historia del cine y por supuesto, la suya. 

Ante él, un maletín con más de una sinnúmero de éxitos en taquilla. Su inspiración se encargó del StoryBoard de Bichos, el guión Toy Story 2 y Wall-e y, a su vez, lo llevó a sus primeros pasos como director en películas como Monsters Inc y Up, la cual le valió un oscar, un BAFTA y un Globo de Oro.  

Un maletín que ocupó el primer puesto en todas sus adaptaciones, que enamoró a sus espectadores y les otorgó lágrimas, muchas risas y mensajes poderosos que, incluso con el pasar del tiempo y la evolución de los medios, siguen posicionándose en sus corazones.