Cuando las personas se encuentran en la etapa de la niñez a la adolescencia, por lo general, empiezan a sentir interés por practicar algún deporte como el fútbol, béisbol, básquetbol, entre otros. Esto se debe a que, dichos deportes son los más populares del mundo, y por ende, son los que más captan la atención del resto. No obstante, existen deportes que sin ser muy reconocidos, poco remunerados y, más
increíble aún, ¡Muy peligrosos! Logran levantar pasiones tan intensas que, algunas personas se encuentran dispuestas a arriesgar su vida para satisfacer y cumplir sus metas dentro de estas prácticas.

Pero, muchos se preguntarán ¿Qué deportes son estos que implican tanto riesgo? y ¿Por qué alguien estaría dispuesto a poner en peligro su vida con tal de practicarlos? Pues, todo tiene una respuesta, y creemos que éstas tal vez te ayuden a entender un poco más acerca de dichas prácticas, conocidas mayormente como: deportes extremos.

Entre estos deportes se puede encontrar el paracaidismo, el cual se basa en la técnica de lanzarse por los aires desde un avión, helicóptero u otra nave aérea, y que aparte de poseer un considerable grado de riesgo, se necesitan niveles extraordinarios de valentía para poder practicarlo. Otro deporte con mucha adrenalina es, el puenting, que para los que no lo reconozcan por su nombre, es la actividad en la que una persona se lanza a una altura de cientos de metros, sujetado con una cuerda elástica, de un lado por el tobillo, y el otro punto amarrado a la base de salida, que por lo general suele ser un puente.

De igual forma, encontramos el alpinismo y el rápel; el primero consiste en escalar una montaña, en algunas ocasiones, sin mucha… o ningún tipo de seguridad. Y el último, se caracteriza por tener que descender por superficies verticales, y al igual que el alpinismo, muchas personas se animan a practicarlo sin mayor prevención, aumentando así el grado de dificultad y, en consecuencia, sus riesgos.

Amor a la adrenalina

Una persona, normalmente, necesita un cierto sistema de relajación para liberar su estrés y así poder vivir de manera más tranquila en su día a día. Por lo general, estas actividades de relajación podrían ser, una salida al cine, ir a una piscina o a la playa, asistir a una fiesta, practicar yoga, o hasta un simple masaje puede bastar para poner todo en orden. Pero, no todos somos iguales.

Aunque parezca difícil de creer, la tranquilidad no fue hecha para todos. No todos canalizan su energía de la misma forma, y definitivamente, no todos encuentran su pasión en la misma actividad. Sin embargo, esto no se debe a alguna anomalía o locura por parte de alguien, todo lo contrario. El amor a lo extremo, al riesgo, a la adrenalina, le hace vivir a una persona experiencias positivas e inolvidables.

Despierta sensaciones que estaban dormidas, y que solo necesitaban un empujón para despertar esa pasión que todos llevan dentro. ¿Que esto puede ser riesgoso? Sí, pero, siendo honestos, ¿Qué no es riesgoso en el mundo actual? Al contrario de lo que muchos piensan, estos deportes no lo practican personas irresponsables o que no valoran su vida ¡todo lo contrario! Piénsalo bien, si estás en una situación extrema, pero logras controlar el momento y, a su vez, consigues cumplir una meta, en ese momento ¿no te sentirías más vivo que nunca? ¿no valorarías más lo que tienes a tu alrededor? ¡Ese es el punto! Lo extremo te lleva a situaciones inimaginables, o que simplemente no todos se sienten preparados para vivir. Pero si en algún momento te animas a intentarlo, con las previsiones y el asesoramiento necesario, quién sabe, tal vez termines valorando más tu entorno, viviendo con más pasión tu vida y… amando más lo extremo.

 

Autor(a):

Ronald Tamayo