Hablar de viajar, siempre se relaciona con viajes familiares y amigos en temporada de vacaciones, también están los viajes de negocios, pero casi nunca solo en algo fundamental que hay en la vida: la educación.

El turismo educativo es una técnica especializada de aprendizaje muy efectiva a la hora de tener que interactuar continuamente con el entorno del país que se encuentre la persona, ya que no todo se aprende en un aula de clases. Asimismo, este tipo de enseñanza puede estimular el interés por el arte, la música, el cine, la ecología, el folklore, cultura, espacios naturales, comida y muchas cosas más.

Actualmente, existen viajes escolares y universitarios que también sirven como turismo educativo puesto que, se viaja con el fin de aprender un idioma nuevo o residir con las diferentes culturas que se encuentran durante el viaje, mayormente el estudiante realiza un viaje largo para este tipo de técnica.

En Europa, existen los programas Erasmus, estas son travesías educativas que realizan las universidades con el objetivo de intercambios de estudiantes para cursar sus estudios académicos. Este programa puede tener como duración tres meses y se debe solicitar con bastante antelación.

También existen los seminarios o ponencias, en este método de viajes los centros educativos juegan un papel primordial, debido a que ellos promueven este tipo de actividades educativas para que las personas amplíen su perfil profesional.

Para el país, el turismo educativo aporta muchos beneficios teniendo en cuenta que, ayuda a la transmisión de la cultura local, interés de visitantes y generar ingresos.

Para la mayoría, el turismo educativo es mandar al estudiante a un especie de campamento, pero no, esto va más de allá de todo eso, asimismo, puede cambiar vidas. Además, se trata de viajar, de ver otros contextos y aprender de ellas, de abrirse a distintas formas de vivir el mundo, de conocer tradiciones diferentes, de abrir la visión personal.

 

 

Autor(a):

Glenn Requena